Pascual Educación y Adiestramiento Canino en Alicante

Pascual Educación y Adiestramiento Canino en Alicante

jueves, 10 de octubre de 2013

A menudo me encuentro con personas que me dicen que no confían en sus perros. Que ya les han dado muchas oportunidades y que no se han ganado dicha confianza. Muchas veces sucede cuando van a soltarle la correa para que el perro corra libremente en el parque. No se fían de que vuelva puesto que otras veces que lo han hecho no hace caso y corre detrás de otros perros. Yo me pregunto… ¿Realmente el perro sabe que tiene que volver?, ¿Está bien enseñada y es “pura” la llamada? Puede que sea nuestro amigo el que no confíe en nosotros.

Toda acción que le pedimos a nuestro amigo debe de nacer de una buena y sana comunicación. Antes de premiar, castigar u omitir respuesta hemos de tener claro lo que le hemos pedido, lo que está haciendo y si está bien la opción que he tomado.

Analicemos la llamada:
Para poder acertar más con cada una de las personas que lean este artículo voy a desglosar por puntos cada una de las posibles opciones que pudieran suceder cuando llamamos a nuestro perro. Espero así acertar con cada uno de vosotros para poder comprender lo que sucede más correctamente.


1         EL PERRO ESTÁ ENSEÑADO, SABE ACUDIR

1.1   ACUDE SIN PROBLEMAS
1.1.1          LE PREMIAMOS
1.1.2          OMITIMOS RESPUESTA ALGUNA Y NOS MARCHAMOS

1.2   PREFIERE HACER OTRA COSA
1.2.1          ESPERAMOS A QUE SE ABURRA Y ACUDA
1.2.1.1    LE PREMIAMOS CUANDO LLEGA
1.2.1.2    LE CASTIGAMOS CUANDO VIENE POR NO HABERNOS HECHO CASO ANTES
1.2.2          LE PERSEGUIMOS POR TODO EL PARQUE SIN ALCANZARLO

1.2.3          LE PERSEGUIMOS Y LE ALCANZAMOS
1.2.3.1    LE PREMIAMOS
1.2.3.2    LE CASTIGAMOS
1.2.3.3    LE ATAMOS Y NOS MARCHAMOS
1.2.4          VAMOS A POR ÉL ENFADADOS Y ESTE ESPERA A QUE LLEGEMOS A SU LADO
1.2.4.1    LE REÑIMOS
1.2.4.2    LE PREMIAMOS
1.2.4.3    SIMPLEMENTE LE ATAMOS Y NOS MARCHAMOS
1.2.5          LE ENGAÑAMOS PARA QUE VENGA CON COMIDA
1.2.5.1    LE PREMIAMOS AL VENIR
1.2.5.2    LE REÑIMOS CUANDO ACUDE
1.2.5.3    LE ATAMOS Y NOS MARCHAMOS



2         EL PERRO NO ESTÁ ENSEÑADO, NO SABE LO QUE LE PIDE

2.1   ACUDE SIN PROBLEMAS
2.1.1          LE PREMIAMOS
2.1.2          OMITIMOS RESPUESTA ALGUNA Y NOS MARCHAMOS

2.2   PREFIERE HACER OTRA COSA
2.2.1          ESPERAMOS A QUE SE ABURRA Y ACUDA
2.2.1.1    LE PREMIAMOS CUANDO LLEGA
2.2.1.2    LE CASTIGAMOS CUANDO VIENE POR NO HABERNOS HECHO CASO ANTES
2.2.2          LE PERSEGUIMOS POR TODO EL PARQUE SIN ALCANZARLO
2.2.3          LE PERSEGUIMOS Y LE ALCANZAMOS
2.2.3.1    LE PREMIAMOS
2.2.3.2    LE CASTIGAMOS
2.2.3.3    LE ATAMOS Y NOS MARCHAMOS
2.2.4          VAMOS A POR ÉL ENFADADOS Y ESTE ESPERA A QUE LLEGEMOS A SU LADO
2.2.4.1    LE REÑIMOS
2.2.4.2    LE PREMIAMOS
2.2.4.3    SIMPLEMENTE LE ATAMOS Y NOS MARCHAMOS
2.2.5          LE ENGAÑAMOS PARA QUE VENGA CON COMIDA
2.2.5.1    LE PREMIAMOS AL VENIR
2.2.5.2    LE REÑIMOS CUANDO ACUDE
2.2.5.3    LE ATAMOS Y NOS MARCHAMOS


1.1.1

Esta sería la mejor opción a tomar. Por mucho que nuestro perro esté enseñado la llamada es la más compleja de las órdenes, por ello hemos de premiarla SIEMPRE. Ya sea con comida, con juego, con unas caricias… ¡con lo que sea!

1.1.2

La omisión de respuesta no es una buena opción a tomar de manera habitual. Si esta forma de pensar es la opción que tomamos siempre comienza lo que llamo “estado de tiranía”. Por mucho que el perro sepa acudir a la llamada hemos de decirle habitualmente lo bien que lo está haciendo. A mi perra de 7 años aún le premio de vez en cuando por hacer sus necesidades fuera de casa, aún llevando toda su vida haciéndolo bien.

1.2.1.1

Es una buena forma de volver a ganarse la confianza del perro. Aún así, si esté enseñado, no es bueno que tengamos que esperar a que haga lo que le apetezca antes de prestarnos atención. Este es un indicativo de que tenemos que prestar más atención al motivo por el cual hace esto. Premiarle más al acudir o saber identificar su lenguaje corporal para llamar su atención antes de que se centre en otra cosa para así, poco a poco, retomar el camino para que acuda al instante.

1.2.1.2

Malísima opción. El perro en realidad ha venido, tarde, sí, pero lo ha hecho. Aunque guardemos dentro frustración hemos de pensar en que si tomamos la opción de regañarle lo único que conseguiremos es perder su confianza por volvernos poco coherentes. Debemos de premiarle para que aumente la frecuencia de veces que acuda cuando le llamemos. Es una fase de educación, no podemos enfadarnos tanto si lo tomamos como ejercicios en lugar de tomárnoslo como faltas de respeto.

1.2.2

Otra malísima opción puesto que a nuestro amigo le resultará de lo más divertido el correr con nosotros. Se lo pasará en grande y quedará reforzada la opción de ponerse a correr cada vez que le llamamos. Estando el perro enseñado no tendría que hacer eso. Esto pone en manifiesto que; o bien no está tan enseñado como pensábamos, o no hemos sido constantes con sus premios al acudir. Recordemos que la educación de nuestro perro es una constante en desarrollo que comienza cuando nace y termina cuando muere. No hay fin de curso ni vacaciones, siempre están aprendiendo para bien o para mal.

1.2.3.1

Esto, como he dicho antes, no debería estar pasando si nuestro perro está enseñado. El premio que le damos ahora nada tiene que ver con la llamada. Lo que estamos haciendo es reforzar el juego que acabáis de terminar, el de la carrera. Insisto, no refuerza en nada la llamada.

1.2.3.2

Esto es lo más incoherente del mundo. El perro nunca entenderá ese castigo, jamás. La confianza de nuestro perro bajara a tan altos niveles que pueden generarle indefensión, miedos o inseguridades hacia nosotros. Le estaríamos castigando por haber jugado y por habérselo pasado bien con nosotros. Le estaríamos diciendo claramente que no somos para nada de fiar.

1.2.3.3

Buena opción estando metidos en el contexto que nos atañe. Aún así, debemos tomarnos muy enserio la opción de retomar la educación de nuestro perro puesto que la estamos perdiendo poco a poco. La llamada va quedando más y más oxidada y llegará a contracondicionarse pronto.

1.2.4

Aquí tenemos un momento grande para retomar la llamada de nuestro perro. Si está esperando a que lleguemos es porque, seguramente, este dubitativo. No deberíamos reñirle, ni llegar a estar junto a él. Lo que deberíamos hacer es animarle a que venga con nosotros estando cerca de esta, digamos a unos 7 metros, agachándonos y dándole confianza con la voz para que se anime a venir – ¡Vamos mí chico, ven!

1.2.4.1

Estaría bien si el perro está distraído y le decimos un ¡NO! Con la intención de retomar su atención. De prestarnos atención deberíamos de animarle a acudir a nosotros. Si lo que hacemos es ir a él para regañarle estaremos perdiendo confianza puesto que el ejercicio de llamada no ha quedado resuelto de forma satisfactoria para nosotros y se está viciando más y más. Pronto perderemos todo aprendizaje de llamada si vamos por este camino. Tomemos medidas.

1.2.4.2

¿Premiarle? Estaría bien si lo que queremos enseñarle es una orden de “quieto a distancia” pero no es lo que nos atañe ahora mismo. Estamos confundiéndonos nosotros y paralelamente a nuestro amigo. Nuestra educación o adiestramiento tiene bastantes lagunas que hemos de solventar.

1.2.4.3

Puedo tomar esta opción como acertada si lo que queremos hacer es marcharnos cuanto antes por llegar tarde a algún sitio pero, educativamente, es un fiasco puesto que no hemos resuelto la situación a nuestro favor y la llamada ha perdido sentido. Cuando tengamos más tiempo deberemos practicar más la llamada de forma correcta para no perderla.

1.2.5.1

Se supone que el perro estaba enseñado… ¡me has engañado! Esta sería una etapa muy temprana del aprendizaje de la llamada. Está bien si estás comenzando a enseñarle pero si se supone que antes acudía sin necesidad de esto algo puede estar funcionando mal. Te recomiendo hacer hincapié de nuevo en enseñarle correctamente la llamada y omitir ese “engaño” puesto que ha quedado en manifiesto que hay temas que abordar.

1.2.5.2

¿Pero qué está pasando aquí? Esta opción es gravísima y nociva al extremo para la confianza de nuestro perro. Primeramente no acude aún estando enseñado, seguidamente tomamos la opción de engañarlo y, finalmente, cuando cae en nuestro engaño le sorprendemos con un castigo. ¿Qué crees que ha aprendido nuestro amigo? La respuesta es obvia, a no confiar en nosotros y a que somos incoherentes con lo que le pedimos. Te recomiendo muy enserio que retomes desde el principio todo el aprendizaje de la llamada de forma correcta para ganarte de nuevo la confianza de tu amigo.

1.2.5.3

Realmente hubiera estado mejor la opción de darle el premio tal como argumento en el desarrollo de dicha opción. Aún así no está del todo mal pero se ha perdido algo de confianza puesto que le has ofrecido algo que no le has dado. Deberías plantearte retomar desde el principio el aprendizaje de la llamada de forma positiva.

2.1.1

¡Muy bien! Es un gran comienzo para que tu perro acuda cada vez con más frecuencia cuando lo llames. Juega con él, móntale fiestas, corre con él, venir cuando le llamas resulta divertidísimo.

2.1.2

Si quieres enseñar a tú perro a acudir, este no es el camino. Acabas de perder una oportunidad de oro para reforzar esa acción. No lo vuelvas a hacer, venir cuando se le llama es muy de agradecer.

2.2.1.1

Buena opción. Pero prueba a llamarle cuando esté acudiendo para que crea que viene por el “ven” en lugar de por decisión propia. Prémiale mucho.

2.2.1.2

Error bastante grave a la vez que frecuente. No puedes reñirle puesto que acudir… ha acudido. Si le hubieras premiado aumentarías la frecuencia de veces que acudirá en el futuro. Así has dado un paso atrás en su aprendizaje de la llamada así como en la confianza que te tiene. No es lógico regañarle por venir, aunque sea tarde.

2.2.2

Otra malísima opción puesto que a nuestro amigo le resultará de lo más divertido el correr con nosotros. Se lo pasará en grande y quedará reforzada la opción de ponerse a correr cada vez que le llamamos.

2.2.3.1

Premiar aquí nada tiene que ver con la llamada. Le estás premiando por haber jugado con él. Está genial si no tenemos en cuenta el hecho del porqué le estás persiguiendo. Si has pasado un momento divertido, eso que os habéis llevado. Te recomiendo que le enseñes mejor la llamada puesto que estos momentos divertidos habrá días que no te parezca tan divertido y cada vez lo hará más y más puesto que le estás enseñando que eso es muy divertido.

2.2.3.2

Mucha incoherencia es lo que hay aquí. Lo que acabas de hacer es reñirle por jugar contigo. Esto trae consigo una pérdida grave de confianza por parte de tu perro. Deberías de plantearte la opción de retomar la educación de tú perro.

2.2.3.3

Buena opción estando metidos en el contexto que nos atañe. Aún así, debemos tomarnos muy enserio la opción de retomar la educación de nuestro perro puesto que la estamos perdiendo poco a poco. La llamada no ha sido enseñada. Tendríamos que prestar más atención en la comunicación con nuestro perro ya que, no nos entendemos bien.

2.2.4

Aquí tenemos un momento grande para enseñar la llamada a nuestro perro. Si está esperando a que lleguemos es porque, seguramente, este dubitativo. No deberíamos reñirle, ni llegar a estar junto a él. Lo que deberíamos hacer es animarle a que venga con nosotros estando cerca de esta, digamos a unos 7 metros, agachándonos y dándole confianza con la voz para que se anime a venir – ¡Vamos mí chico, ven!

2.2.4.1

Estaría bien si el perro está distraído y le decimos un ¡NO! Con la intención de retomar su atención. De prestarnos atención deberíamos de animarle a acudir a nosotros. Es un momento muy bueno para empezar a transmitirle lo que buscamos de él. Si lo que hacemos es ir a él para regañarle estaremos perdiendo confianza puesto que el ejercicio de llamada no ha quedado resuelto de forma satisfactoria para nosotros y se está viciando más y más. Esto trae pérdida de confianza puesto que no somos lógicos con lo que buscamos.

2.2.4.2

¿Premiarle? Estaría bien si lo que queremos enseñarle es una orden de “quieto a distancia” pero no es lo que nos atañe ahora mismo. Estamos confundiéndonos nosotros y paralelamente a nuestro amigo. Si queremos que la cosa funcione hemos de empezar a hacer las cosas bien, no podemos creer que va a acudir si no le hemos enseñado nada.

2.2.4.3

Puedo tomar esta opción como acertada si lo que queremos hacer es marcharnos cuanto antes por llegar tarde a algún sitio pero, educativamente, es un fiasco puesto que no hemos resuelto la situación a nuestro favor y la llamada ha perdido sentido. Cuando tengamos más tiempo deberemos practicar más la llamada de forma correcta para que aprenda bien lo que queremos de él.

2.2.5.1

¡Esto está bien! Estás comenzando a hacer las cosas bien. Refuerza la llamada, haz lo que sea para que termine a tu lado y dale cosas positivas. Esta sería una etapa muy temprana del aprendizaje de la llamada pero, como he dicho antes, vas por buen camino. Debes de saber que no siempre tiene que ser así. Ha de llegar un momento que no necesites engañarle para que acuda. Si vieras que no sabes avanzar hay muchos profesionales que gustosos te ayudarán.

2.2.5.2

¿Pero qué está pasando aquí? Esta opción es gravísima y nociva al extremo para la confianza de nuestro perro. Si le engañamos… por lo menos que sea para que poco a poco aprenda a acudir. ¿Qué crees que ha aprendido de esta forma nuestro amigo? La respuesta es obvia, a no confiar en nosotros y a que somos incoherentes con lo que le pedimos. Acabas de perder mucha confianza a los ojos de tu perro. Esta opción es gravísima.

2.2.5.3

Realmente hubiera estado mejor la opción de darle el premio tal como argumento en el desarrollo de dicha opción. Aún así no está del todo mal pero se ha perdido algo de confianza puesto que le has ofrecido algo que no le has dado. Deberías plantearte enseñar a tu perro correctamente la llamada puesto que no hay mucha comunicación entre vosotros.



TODO ESTO Y MUCHO MÁS EN:





Pascual Verdú (Adiestrador inscrito en el Registro Oficial de Adiestradores Caninos Capacitados de la Comunidad Valenciana CV-ACC70) 
Tera-Can (Pascual Educación Canina en Alicante). Conoce más sobre el maravilloso mundo canino. Resuelve problemas de conducta y malos hábitos de tu perro simplemente usando sana y natural comunicación canina. Educación Canina y Adiestramiento Canino Alicante. 



martes, 8 de octubre de 2013

El mundo ha cambiado…

La sociedad humana ha pegado un giro bastante notable en tan sólo dos generaciones. Las ciudades crecen más y más. Los pueblos desaparecen poco a poco aguantando únicamente un puñado de ellos. La montaña se abandona quedando únicamente para tiempos vacacionales. La tecnología llega a todas partes. Las personas se abarrotan en las calles de las grandes ciudades del país sin cruzar palabra unos con otros. El teléfono móvil adquiere un fortísimo papel para saciar nuestra necesidad social. Internet nos conecta a la sociedad virtual pero nos desconecta de nuestro verdadero yo y de sus verdaderas necesidades. Beneficio efímero el placebo social tecnológico.

Cien, puede que doscientos e incluso quinientos o mil años no resultan nada evolutivamente hablando. No existe cambio alguno en nuestras necesidades. Por otro lado hay un evidente cambio en la forma de saciar nuestras necesidades. Demasiado cambio en dicho modo de actuar para un perdido Homo Sapiens, más aún para un Canis Lupus Familiaris.

La facilidad de adaptación es una virtud que compartimos con la especie más afín a nosotros del planeta tierra. No por ello es justo que se la impongamos. Tampoco es justo para con nosotros el auto-imponernos el difícil modo de vida contemporáneo, pero al menos nosotros tenemos la opción de elegir nuestro modo de vida libremente, la especie canina carece de dicha libertad.  

Hace algunos años la vida de nuestros compañeros de vida era bastante diferente en muchísimos aspectos, la nuestra también. Tenían una función, un trabajo. Ya fuere reagrupar un rebaño, guardar un granero, acompañar a su dueño por los largos paseos de un poblado a otro… Las correas casi no existían, los cercados tampoco. La selección que se hacía era en función a la forma que tenía el perro de trabajar o se tenía en cuenta la facilidad de comprensión que el perro tenía de las funciones que el dueño le pedía.  Trabajo, inteligencia y afinidad eran las premisas que se adoptaban para seleccionar a perros para la cría. Actualmente la belleza es la principal premisa haciendo de la cría del perro un negocio de moda. Dan lo mismo los problemas de comportamiento que tengan los perros o los problemas morfológicos que posean, si es guapo para el kennel club, les valen para la cría. Hemos pasado de buscar afinidad a buscar un complemento de moda. Por otro lado y fuera del contexto que atañe a este artículo he de decir que cientos de perros aguardan en jaulas de albergues caninos. En dichos albergues podemos buscar lo que antes se buscaba, la afinidad a nosotros como personas y a nuestras formas de ver la vida. Esto es algo que nunca podremos hacer al comprar un cachorro. NO COMPRES,¡ADOPTA!

Tendemos a confundirnos viendo el “darle un trabajo al perro” como una imposición negativa. Muchas veces viene asociado a nuestra forma de ver el trabajo como una obligación impuesta más que como la necesidad que realmente tenemos de hacer algo productivo para la sociedad. Creemos que lo más positivo es “librar” al perro de esa carga y tratarle como un cachorro de por vida sin dejarle madurar ni darle utilidad de trabajo alguna. Esta forma de pensar llega a crear problemas de conducta en nuestros amigos por privarle de algo que ellos consideran necesario. Negarles el sentimiento de satisfacción por la resolución de problemas, la cumplimentación de juegos de inteligencia, o el simple sentimiento que experimentan al encajar en una sociedad, a sus ojos, comprensiblemente organizada.

No es ningún secreto el que el perro pertenece al grupo de animales cazadores sociales, cooperativos. Vamos a pararnos a analizar cada subgrupo.

                -Cazador Social:
El perro necesita a su grupo, a su sociedad, para poder mantenerse con vida. No sabe cazar correctamente de forma autónoma como lo haría un gato o una pantera. Es por ello que el gato desarrolla conductas mucho más autónomas que el perro, este necesita de su sociedad para vivir y no quiere desagradar al grupo, es más, quiere unirlo más y crear fuertes lazos para colaborar en las tareas de supervivencia. Esto es extremadamente importante para comprender el motivo por el cual a un perro se le puede corregir con desaprobación social resultando de lo más efectiva (simplemente sin prestarle atención) mientras que con un gato (más inteligente que el perro) no resultaría efectivo hacerlo de esta forma.
El término cazador lleva implícita la necesidad de caza. Me gusta siempre destacar que los juegos que llevamos a cabo con nuestros perros no los hemos inventado nosotros, lo han inventado ellos. Básicamente los juegos se pueden desglosar en dos tipos:
                               -Juego de caza:
                                               Es dónde el perro persigue y captura una presa, ya sea una pelota, un palo, otro perro o nosotros mismos. El galgo, maestro cazador, juega muchísimo a este juego. Como maestro que es, él actúa de profesor haciendo que el resto de perros le intente cazar puesto que él ya sabe cazar de sobra. Es un líder en ese campo.
                               -El juego de la lucha:
                                               Este juego es importantísimo para inhibir comportamientos agresivos futuros. Es donde se regula la fuerza de la mordida, se aprende a reconocer los límites y se adquiere mucho del lenguaje social canino. El que dos perros jueguen a pelearse (evidentemente sin ser en serio) resulta de lo más positivo para afianzar lazos y comportamientos sociales. Los perros que en su fase de socialización no juegan a esto pueden presentar problemas de comportamiento en el futuro por “no entender las señales del juego” y tomárselas como faltas de respeto creando así peleas innecesarias sin motivo social alguno.

                -Cooperativo:
El perro coopera para conseguir sus objetivos de caza. Es por esta característica por la que en peleas en un parque de perros entre dos perros acaban incorporándose más y más perros para atacar, curiosamente, al perdedor o al más débil de los dos perros enfrentados. Se les activa lo que se llama “actividad cinegética” que hace que se unan para cooperar en una caza.
Esta característica es una virtud que hace al perro cooperador de las personas de forma natural. Unas de las primeras acciones cooperativas que hicimos juntos fue, sin duda, la caza y el pastoreo. El perro que pastorea realmente lo que hace es unir al rebaño como lo haría, en plena naturaleza, antes de abatir al miembro más débil pero sin llegar a hacerlo nunca por prohibición del pastor.

Hemos visto algunas de las necesidades de nuestros amigos, los perros. Sus necesidades no han cambiado. Somos nosotros los que lo hemos hecho. Hemos pasado de trabajar el campo a sentarnos en mesas de despacho para “organizar el mundo” en nuestras mega-ciudades. Hemos creado una compleja sociedad que no nos disgusta del todo por tener una serie de placebos que nos hacen conformarnos.
Un enorme placebo social que adaptamos a nuestra vida son los deportes. Los deportes que más nos llaman la atención estadísticamente son los de caza cooperativa como el fútbol, el baloncesto, el rugby… (Curioso) juegos de equipo que nos hacen sentir emociones de grupo gracias a nuestras neuronas espejo y nos otorgan una fuerte dosis de liberación de adrenalina y de estrés a parte de afianzar el vínculo social con aquellas personas del mismo equipo que nosotros, les conozcamos o no se convierten en amigos momentáneos. Otro ejemplo sería el jugar a videojuegos que nos transportan a un estado más primitivo, videojuegos en el que nos ponemos en la piel de algún aventurero. Nadie juega a organizar el papeleo en videojuegos, juega a algo que necesita consciente o inconscientemente. Gracias a estas cosas somos más felices día a día. Nos funcionan. No por ello hemos de confundirnos en creer que el perro es feliz con nuestros “placebos sociales”, necesita los suyos y no puede crearlos él solo ni podemos pensar que sus amigos caninos del parque se lo darán por nosotros y acabará saciado, no. Vive con nosotros, somos sus compañeros, hemos de ser nosotros también quienes sean parte activa de su vida y sus “placebos”.
Vistas estas necesidades otro punto a destacar es la forma en la que le damos el trabajo al perro. Trabajo no es coger un legón y hacer una zanja kilométrica. En su mundo es correr tras una pelota a la orden de su dueño, perseguir a su compañero de vida y luchar en el suelo de forma placentera, rastrear haciendo caso a su líder para conseguir un objetivo… ¡Está muy bien ese trabajo!

Nuestra obligación como dueños responsables de perros es la de saciar a este de todas sus necesidades para crear un sentimiento de paz y aceptación ambiental en su vida. Hemos de resucitar el alma del perro. Es por ello por lo que hago siempre muchísimo hincapié en jugar con nuestro perro de una forma cooperativa. Darle un trabajo comprensible con un objetivo que desee y transformar ese trabajo en un momento social cooperativo. Hacerle feliz por el sentimiento de alcanzar esas metas comunes.

Hacer tareas comunes con el perro, darle un trabajo, ser comprensibles a sus ojos, hablar el lenguaje de los perros… todo ello irá haciendo que el alma del perro resucite más y más y con ello el vínculo que nos une a la especie canina. Recordemos que los inteligentes somos nosotros y nuestra es la responsabilidad de saciar a nuestros perros. Aún dando todo el esfuerzo en hacer feliz a nuestros perros… lo que ellos nos van a devolver es infinitamente más grande. Les damos un paseo por la montaña y nos devuelven mucho más, nos dan una fuerte terapia antiestrés, nos dan risas, nos dan comunicación, nos dan infinito cariño social… nos dan su vida. Hagamos lo que hagamos siempre estarán por encima. Él nos conecta de nuevo a ese verdadero yo que necesitamos sin saberlo. Es por ello que desde que vi esta frase, me enamoré de ella.

“Él es tu amigo, tu compañero, tu defensor, tu perro. Tú eres su vida, su amor, su líder. El será tuyo, fiel y verdadero, hasta el último latido de su corazón. Nos debemos a él para ser dignos de tal devoción”

Prohibido llevarse los móviles al paseo con nuestro perro. Mejor una pelota, un frisbee, o… un palo!!!!

“Él es tu amigo, tu compañero, tu defensor, tu perro. Tú eres su vida, su amor, su líder. El será tuyo, fiel y verdadero, hasta el último latido de su corazón. Nos debemos a él para ser dignos de tal devoción”



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Pascual Verdú (Adiestrador inscrito en el Registro Oficial de Adiestradores Caninos Capacitados de la Comunidad Valenciana CV-ACC70) 

Tera-Can (Pascual Educación Canina en Alicante). Conoce más sobre el maravilloso mundo canino. Resuelve problemas de conducta y malos hábitos de tu perro simplemente usando sana y natural comunicación canina. Educación Canina y Adiestramiento Canino Alicante. 

domingo, 6 de octubre de 2013

Falsos tópicos de perros (Tera-Can Pascual Adiestramiento y Educación canina en Alicante)

Perro Viejo no aprende: 

 Mito que la sociedad se empeña en mantener, por mucho que lo razones con estudios y con pruebas resulta imposible de desmontar por lo extremadamente instaurado que está en la sociedad. El programa televisivo “Cazadores de Mitos” ya trató esté tema y desmontó el mito con una facilidad apabullante.

Cada vez que alguien me dice: -Tengo un perro de seis años, ¿Aprenderá?- Me siento como si a mí personalmente me dijeran que no puedo aprender alemán por tener treinta años. Que se me ha pasado el tiempo de estudiar.

 Al igual que los humanos, los perros pueden aprender durante TODA SU VIDA. Lo único cierto y verdad de este tema es que de los seis a los dieciocho meses de edad son más receptivos y, sobre todo, es dónde se crean los cimientos de las futuras conductas del perro.

 Como profesional en la modificación de conductas caninas he de trabajar en muchos casos de perros que tienen una edad avanzada. Siempre se sale adelante, lo único a tener en cuenta es el tiempo que se lleva desarrollando la conducta a modificas. Resulta más sencillo si lleva realizándola seis meses que si lleva seis años. Aún así, con tiempo y paciencia TODOS los problemas conductuales salen adelante. Por ello resulta fundamental que, si detectamos un problema de comportamiento, acudamos a un profesional lo antes posible para que no se instaure como rutina indeseada. Nos ahorraremos muchos problemas si trabajamos desde la prevención.

 Perro grande en casa no, necesita un campo donde correr y ser feliz: 

La comodidad que ofrece un campo puede hacer que nos acomodemos demasiado y empecemos a dejar de lado nuestras obligaciones de paseo con nuestro amigo. Al tener un terreno tendemos a pensar que el perro es feliz y que puede correr libremente. Si nos paramos a mirar a los perros que viven en terrenos veremos que es completamente falso. Suelen estar en una zona en concreto y salen de ella raras veces. No corren solos jugando de un lado a otros ¿Con quién? Sus amos no interactúan lo mismo que si vivieran bajo el mismo techo, ni mucho menos. Pero aún así seguimos diciendo que el perro es más feliz por estar en un campo…

 Este falso tópico me ha salpicado directamente a mí. Cuando estoy con mis perros en el piso disfruto mil veces más de ellos, interactúo más, paseo y me fijo mucho más en ellos, modifico pequeñas cosas que veo para hacer compañeros perfectos… en cambio, cuando estoy en el campo tiendo a acomodarme demasiado, los primeros días los saco mucho a pasear pero poco a poco voy relajándome y los paseos se terminan por convertir en lanzamientos de pelota y algunos ejercicios dentro de la parcela.

 No creamos que por tener terreno el perro es feliz. El perro tiene más necesidades y la más importante es la necesidad Social; interactuar de forma comprensible, alcanzar objetivos en sociedad, sentirse útil, sentirse comprendido.

 El perro pequeño necesita pasear menos: 

 Tópico extremadamente falso puesto que los perros pequeños son, por causas fisiológicas, más activos que los de mayor tamaño (como norma general).

 Si hay un tópico que acierte sería el de que los perros pequeños son más nerviosos y tienen más probabilidades de desarrollar problemas de conducta asociados a la hiperactividad que un perro de tamaño grande o gigante. Pero… como todos los tópicos, tampoco es fiable. He visto perros pequeños tranquilísimos y dogos con conductas asociadas a la hiperactividad. Al final lo que cuenta, es el individuo.

 Los perros de presa son un peligro andante:

 No voy a entrar en temas de la ley PPP. Lo que sí que voy a decir es que los mejores perros que me he cruzado en mi carrera profesional son perros catalogados como potencialmente peligrosos. Todo es cuestión de la educación que se les dé.

 Una vez más es cuestión de modas. Y de a una persona violenta le gusta tener a un perro de apariencia violenta y con violencia le va a educar aprendiendo el perro a ser violento. Muchísima gente disfruta de la compañía de perros catalogados como potencialmente peligrosos y, ellos mejor que nadie, saben que son extremadamente sociables, cariñosos y buenos. Un tópico más impuesto por cuatro perros víctimas de unos dueños potencialmente irresponsables.

 Los mestizos son más tontos: 

 Otro mito completamente falso, si el pastor alemán es listo y el golden retriever también ¿Qué es un cruce de ambos?

 Como profesional he tratado muchas razas por problemas de conducta que se suponen razas tranquilas; Bóxers tranquilos, Goldens que atacan a los dueños, perros de presa miedosos y traumatizados, yorkshires infernales, bichones atacando a sus dueños, pastores alemanes agresivos y excesivamente sumisos… una vez más, lo que cuenta, es el individuo.

 Si hay que hacer una distinción, el orden correcto sería, Primero individuo, Segundo Grupo de selección humana (pastoreo, guarda, rastro, tiro…), tercero raza.

 Las competiciones caninas de belleza, obediencia, etc. Han creado que, para competir y ganar de forma justa, sea necesario que el rival tenga un perro casi idéntico al tuyo pero que tú le hayas sacado más partido que el resto de participantes. De ahí el que los cruces NO PUEDAN COMPETIR, no poseen patrones similares. No quiere decir que sean menos validos, ni mucho menos. Seguramente muchísimos cruces ganaran competiciones de este tipo pero los perdedores se quejarían diciendo que no es justo el que participe un perro con características diferentes.




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 Pascual Verdú (Adiestrador inscrito en el Registro Oficial de Adiestradores Caninos Capacitados de la Comunidad Valenciana CV-ACC70) Tera-Can (Pascual Educación Canina en Alicante). Conoce más sobre el maravilloso mundo canino. Resuelve problemas de conducta y malos hábitos de tu perro simplemente usando sana y natural comunicación canina. Educación Canina y Adiestramiento Canino Alicante.

Normas Caninas (Tera-Can Pascual Adiestramiento y Educación Canina en Alicante)

Siempre digo que es fundamental que el perro tenga unas normas claras y fáciles para que pueda sentir que vive en un entorno comprensible. Esta es, posiblemente, una de las necesidades más importantes que puede tener cualquier perro para poder sentirse completo.

 Muchos perros acaban con sentimientos de aislamiento por no comprender su entorno con claridad. No ven normas, no ven límites, no comprenden a los dueños ni saben cómo acertar con sus comportamientos. Esto puede desembocar en diversos problemas como la toma de control de la familia por su parte, la “rebeldía” (Con micciones incluidas, ver apartado “El juego de las Micciones”), aparición de conductas estereotipadas desembocando en trastornos obsesivos compulsivos… Como podéis ver, no es ninguna tontería.

A menudo, como profesional, acudo a casas de clientes dónde tienen perros que manifiestan conductas estereotipadas como, por ejemplo, perseguirse la cola, lamerse constantemente la pata, el suelo, su camita… estos perros, una vez valorados en profundidad, no suelen vivir en un mundo canino comprensible.

 Para los perros es extremadamente complicado comprender al complejo cerebro humano. Muchas veces, de forma consciente o inconsciente, pretendemos que el perro comprenda todo o casi todo lo que le queremos decir. Es tal el amor que nos une a el que pensamos que ha de entendernos, nos enfadamos mucho cuando desarrolla alguna conducta prohibida en casa, nos alegramos efusivamente cuando hace algo permitido… somos excesivamente emocionales con él. No nos damos cuenta de que muchas veces no nos está comprendiendo y otras muchas estamos confundidos con el mensaje, enviamos uno y él recibe otro completamente diferente.

 Un ejemplo podría ser una prohibición de subirse al sofá; establecemos esa norma y la llevamos lo mejor que podemos corrigiendo al perro cada vez que hace el intento de subirse. Hasta ahora todo bien. El problema es que la constancia a veces no juega a nuestro favor y el perro aprende a reconocer eso. Hay días en los que estamos más o menos distraídos, más o menos cansados, más o menos receptivos… y cuando hace el intento de subir nos hacemos lo locos. Eso es un grave error. Estamos incumpliendo una norma establecida, ya no somos constantes y el mensaje ha quedado distorsionado. Pero tranquilos, todo tiene una fácil solución dónde ganaremos todos si jugamos con inteligencia.

 Es mi casa, son mis normas

 Como es bien sabido por la gente que me conoce, yo duermo con mis perras en la cama. Únicamente se suben a la cama cuando yo les invito, nunca lo hacen si yo no estoy en ella y no me lo han pedido previamente. Esto se puede conseguir fácilmente con mucha constancia. Es una norma más compleja de aprender pero clara y constante, nunca cambia. Nunca he creído en ese tópico de que el líder no ha de dormir en el mismo lecho que los seguidores, los lobos no lo hacen, los perros tampoco. No sé bien en que se basaba la persona que dijo eso por primera vez pero es un tópico vacío y sin fundamento etológico ninguno.

 Yo, como cabeza de mi manada, he establecido la norma. Siempre que los perros intenten subirse a la cama les bajaré y les mostraré desacuerdo por la acción que acaban de realizar. Siempre. Evidentemente, nunca cerraré la puerta de la habitación para que los perros puedan ensayar intentando acceder a la cama, si no hay ensayo no hay aprendizaje. Si veo que no están preparados para quedarse con la puerta de la habitación abierta cuando yo no esté se la cerraré y esperaré al momento adecuado. La clave del éxito en el aprendizaje de esta norma es el momento en el que le permitimos subir a la cama. Nunca, ha de ser iniciativa del perro. Él no puede decidir sobre esa norma, nosotros somos los que la hemos creado y tenemos que actuar en consecuencia a eso. No podemos cederle control de una norma que nos pertenece. Por más cansados que estemos o por mucho que queramos que se suba para pasar un momento social grandioso junto a él debemos corregirle y bajarle con desacuerdo cuando intente acceder a la cama por iniciativa propia. Lo que hemos de hacer es ganar el control de sus acciones. Esto es fácil si nuestro perro sabe sentarse o dar la pata, también valdría el que adquiera un estado anímico de calma. Todo eso respetando el perímetro de la cama. De adquirir el estado deseado o al realizar la acción que se le ha pedido hacer le daremos su premio, lo que más anhela, subir con nosotros a la cama.

 Siendo constantes, permitiendo acciones cuando son permisivas, corrigiendo acciones cuando competa y, valga la redundancia, siendo constantes y más constantes y más constantes… El perro aprenderá. Podréis iros de casa y el perro sabrá que no puede subir a la cama puesto que hay una rutina establecida. Nunca se sube si no estás y no se lo permites. Nunca.

 Con este pequeño artículo espero poder ayudar, con los ejemplos prácticos que he citado, a establecer normas constantes y positivas dentro del hogar. Eso ayudara al perro a sentirse dentro de una estructura social comprensible, lo necesita. Sentirá que habláis su idioma y prevendréis muchos problemas de comportamiento, sobre todo los asociados a carencias sociales en el entorno familiar.

 Es vuestra casa, ¡establecer vuestras normas!, las que queráis, pero establecerlas. Haciendo esto podrés disfrutar de todo lo que queráis con vuestros amigos. El tópico de que no pueden subirse al sofá, no pueden subir a la cama, no podemos darle comida humana... manteniendo la norma clara y siendo siempre constantes en la forma de llevarla a cabo, se puede disfrutar de todo!




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 Pascual Verdú (Adiestrador inscrito en el Registro Oficial de Adiestradores Caninos Capacitados de la Comunidad Valenciana CV-ACC70)
 Tera-Can (Pascual Educación Canina en Alicante). Conoce más sobre el maravilloso mundo canino. Resuelve problemas de conducta y malos hábitos de tu perro simplemente usando sana y natural comunicación canina. Educación Canina y Adiestramiento Canino Alicante. 

Ladridos constantes, perros que no paran de ladrar (Tera-Can Pascual Adiestramiento y Educación Canina en Alicante)

Este artículo resultaría excesivamente amplio si se tratan en profundidad todos los posibles factores que pueden llevar a una sucesión de ladridos constantes. Por ello voy a enfocar el texto con el fin de que aprendamos a identificar los posibles motivos que mueven a nuestro amigo a realizar esta conducta.

 Ladrido ¿Qué significa?

 El ladrido es una herramienta verbal que el perro posee junto al gruñido, al gemido y otras manifestaciones sonoras. El uso del ladrido es, fundamentalmente, el reclamo, petición o exigencia. Cuando, por ejemplo, abandonamos la casa y nuestro perro se queda tras la puerta ladrando de forma constante lo que nos dice es; -Vuelve a entrar, ven conmigo, no me dejes solo, te exijo que entres de nuevo, o entras o la lío…- Todas interpretaciones se basarán en el tono y la intensidad de dicho ladrido. Cuanto más agudo sea dicho ladrido, más cerca estará de la petición que de la exigencia. Incluso pueden llegar a ser una mezcla de ladrido-gemido, lo que nos da pruebas de que es un… por favor vuelve a entrar. En cambio, cuanto más grave sea más cerca de la exigencia estará. Todo ello depende del carácter más o menos serio que tenga nuestro perro o lo “acachorrado” que este esté.

 Datos a tener MUY en cuenta:

 Como humanos tendemos a confundirnos ampliamente a la hora de abordar este y muchos problemas conductuales. Nos centramos en demasía donde no debemos. En este caso en concreto NO TENEMOS UN PROBLEMA DE LADRIDOS, es algo que a mucha gente le cuesta entender. Lo que tenemos es un problema “X” con un síntoma de ladridos.

 Esta problemática siempre va asociada a algo más grande como puede ser; sentimiento de soledad, desesperanza, falta de herramientas y recursos para afrontar la soledad, exigencias reiteradas por falta de comunicación con los dueños, carencia o déficit de normas en el hogar… como veis, no es un problema de ladridos, es un síntoma de cualquiera de los casos anteriores, unas catalogadas como patologías y otras no.

 Otro dato a tener en cuenta es la información que nuestro amigo nos está dando. Puede que algo no esté del todo bien en su modo de ver el mundo o de realizar sus rutinas. Puede que nuestro perro, aunque nosotros creamos que le damos todo lo que necesita, necesite cosas que ellos consideran prioritarias. Una de estas cosas pudiera ser la sentirse seguro en una familia estructurada, otra podría ser que necesita más ejercicio y menos caricias, otra la de aprender, con la ayuda de sus dueños, a estar solo. Fijémonos mucho en lo que nuestro perro nos dice, le queremos y el nos quiere a nosotros pero… hemos de aceptar muchos de nosotros el hecho de que su forma de ver la vida, no es la nuestra.

 Mucha gente comete atrocidades como comprar collares anti-ladridos o incluso operarles las cuerdas bocales. Esto es una verdadera barbaridad. Le estamos cortando la única herramienta que tiene para afrontar la ansiedad. Estamos creando un problema mucho mayor en él. Haciendo eso evitamos los ladridos pero volvemos al perro literalmente LOCO. No es raro observar a perros que han llevado puesto collares anti-ladridos manifestando conductas estereotipadas como perseguir sombras, dar vueltas etc. El problema ha crecido de forma brutal.

 Un dato más a tener en cuenta son los ladridos que parecen no tener justificación, los catalogados como por aburrimiento. Esos ladridos podrían acercarse a una estereotipia propia de un Trastorno Obsesivo Compulsivo y necesitarían de la consulta URGENTE de un profesional.

 Dos de los tipos de peticiones/exigencias más comunes:

 Vuelve!

 Este es el ejemplo que hemos visto más arriba. Ante esto nos deberíamos de centrar en identificar el verdadero problema de nuestro perro:

 -¿No sabe estar solo?

 Esto sería catalogado como una falta de recursos ante la soledad y puede debido a que no se le haya fomentado la autosuficiencia dejando al perro hacer libremente. Deberíamos centrar nuestro tiempo y esfuerzo en ir dejando que el perro adquiera rutinas en soledad. Aunque tengamos que estar apartados de él estando en casa o rechazándole si siempre quiere seguirnos. Sé que puede sonar humanamente incorrecto puesto que se os pasarán preguntas por la cabeza del tipo ¿Si estoy 10 horas fuera de casa, porqué no voy a estar con él todo el rato al llegar? La respuesta sería: Pues por la primera parte de la pregunta, si el perro ha de vivir en un mundo en el que sus dueños desaparecen durante 10 horas tiene que aprender a hacer cosas en soledad. Lo cruel es no enseñarle esos recursos. Diciendo esto ni mucho menos quiero decir que esta pauta sea de por vida, simplemente hasta que el problema mejore.

 -¿Está demasiado apegado a nosotros y no tolera que marchemos?

 Este caso es casi idéntico al anterior, la diferencia sería que, en este caso, sí que tendría recursos para afrontar la soledad. Pero está tan vinculado a nosotros que no quiere tomar opciones autónomas.

 -¿Cree que no deberías irte y exige tu vuelta?

 Esto es lo que pediría/exigiría un perro que tiene un control manifiesto del hogar dónde mora. Si no viera bien que abandones la casa, exigiría tu vuelta. Esta conducta suele ir asociada a ladridos para avisar de que, por ejemplo, alguien sube por las escaleras, alguien llama al ascensor, etc. Conductas de protección propias de alguien que asume el control del entorno dónde vive. Aquí tendríamos un problema de falta de estructura social comprensible a los ojos del perro o una estructura favorable a este. Tendríamos que tratar esa problemática.

 -¿Tiene miedo y ladra casi gimoteando? En este caso el miedo es el problema, no los ladridos. Este es un tema delicado y requeriría la visita a casa de un experto en conducta canina puesto que los miedos hay que tratarlos con pulso de cirujano. Una mala terapia con miedos puede ser fatal para la recuperación de nuestro amigo.

Lo más normal en estos casos es que no llegue a ser un miedo manifiesto sino más bien una inseguridad. La inseguridad se combate con confianza en el que tienes al lado, posteriormente esa confianza pasará a contagiarse al perro para pasar a tener forma autónoma. En este caso también ruego encarecidamente consultar a un profesional para que individualice la terapia a seguir.

 Vete de aquí!!

 Esto es lo que haría un perro que ladra a todo lo que se acerca a él mientras pasea por la calle. Típica conducta que manifiestan perros inseguros o con miedos o fobias manifiestas. Es el caso de, por ejemplo, perros que ladran a las bicis. No es que las quieran matar, las quieren ahuyentar puesto que genera inseguridad en ellos y en el control que tienen del entorno, les sobrepasan. En este caso el riesgo de mordida es alto pero leve puesto que lo que quieren no es un enfrentamiento, es una huída por parte de lo que le provoca inseguridad. Aún así… se tiene que tener muy en cuenta y se ha de resolver ese problema lo antes posible para ayudarle a que no manifieste comportamientos más graves.

 También, aunque en menor medida, hay ladridos que exigen que se salga de su territorio o espacio vital. Esta conducta se daría más en perros con un fuerte control del entorno. Este es un tema complicado puesto que, en este caso, se podrían llegar a manifestar agresiones especialmente importantes. Una vez más recomendaría valoración y supervisión.

 Un factor común que tienen estos casos, tanto en su manifestación en el hogar o fuera de él, es la persona que lo acompaña y la forma que tiene de reaccionar ante esa conducta. Siempre hago la misma pregunta cuando los dueños me hablan de este tipo de manifestaciones conductuales, les digo -¿Y qué haces tú entonces?- Es muy importante que siempre se solvente la situación a nuestro favor. Y eso significa con calma. Hemos de mostrar una manifiesta desaprobación ante la conducta que acaba de realizar y, seguidamente premiar la calma frente al estímulo que le ha generado dicho comportamiento. Este punto sería algo más complicado de solucionar para alguien que no tenga experiencia en el campo de conducta canina y por ello, una vez más, aconsejo servirnos de consejos individualizados para la persona en concreto y el perro en concreto.

 Espero que este artículo sirva, sobre todo, a saber apreciar que los ladridos no son problemas, son síntomas de algo mayor. No hay que tratar los síntomas nunca, sería como si a un fumador que dicho hábito le genera una tos fuerte le diéramos un caramelo de menta. Lo que realmente debe de hacer es dejar de fumar y no tomar cajas y cajas de caramelos.




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Presentación de un bebé (Tera-Can Pascual Adiestramiento y Educación Canina en Alicante)

Mucha gente me pregunta acerca cómo presentar de forma correcta a un nuevo miembro de la familia, a un bebé recién nacido. Lo primero que debería de comentar es, que si se tiene cualquier duda sobre una posible reacción negativa por parte del perro, resulta fundamental que se cuente con la supervisión de un profesional de la conducta canina.

 En el título del artículo está la clave, la presentación. Debemos de presentarle al bebé a nuestro perro. Muchas veces generamos a nuestro amigo una curiosidad tóxica debido a la preocupación excesiva que tenemos al llegar a casa con nuestro nuevo miembro de la familia. Entramos a casa nerviosos por la reacción que pudiera tener, protegemos al bebé en nuestros brazos y cada vez que el perro intenta reconocer olfativamente lo que tenemos acunado en nuestro pecho se lo retiramos e incluso nos ponemos de puntillas para que no se acerque. Seguidamente lo encerramos en la habitación o nos encerramos con él dejando en el exterior a un perro frustrado. En la mente de ese perro se ha creado una curiosidad excesiva. Si tuviera una capacidad cognitiva similar a la humana se preguntaría ¿Qué es eso que hace que mis dueños se pongan tan nerviosos? Hemos generado algo negativo. La próxima vez que salgamos con el bebé en brazos su curiosidad será mayor y, cada vez que le neguemos el contacto, crecerá más y más dicha curiosidad y la frustración de no verla saciada.

 Bien, ya hemos visto lo que no se debe de hacer, ahora vamos a ver cómo sería una presentación más positiva.

 Lo mejor que podemos hacer mientras estamos en el hospital es buscar un hospedaje canino, ya sea por parte de algún familiar responsable que se lo pueda quedar o por una empresa dedicada a ello. En dicho hospedaje, lo más positivo es que salga a pasear y a jugar lo más que pueda para gastar energía y mantener sus niveles de esta lo más bajos posibles.

 Antes de llegar a casa deberíamos de acercarle al perro algo que huela a nuestro bebé. Esto puede ser simplemente nosotros mismos con la ropa con la que hemos estado acunando a nuestro pequeño horas antes. Si hemos tenido al bebé en el pecho facilitaremos el acceso olfativo a dicha zona agachándonos un poco. Reconoceremos fácilmente cuando ha encontrado ese olor nuevo puesto que se quedará con el hocico en la zona haciendo grandes reconocimientos de olor e incluso nos apretará con su trufa en el pecho para absorber más de ese olor nuevo. Si lo hacemos de esta forma hemos ganado una parte muy importante, el perro ha reconocido el olor del bebé junto al de su dueño.

 Para hacer la presentación “cara a cara” es preferible que busquemos un lugar tranquilo. Puede ser nuestra casa o no, como se prefiera. Lo imprescindible es que antes de llegar la madre con el bebé, llegue el padre para sacarlo a pasear y cansarlo un poco. Cuando consigamos que tenga un nivel bajo de energía parasemos a ese “cara a cara”.

 Es FUNDAMENTAL que sepamos reconocer el lenguaje corporal de nuestro amigo. De no ser así insisto en que se busque la ayuda de un profesional.

 Esta parte es un poco más complicada para algunas personas, sobre todo las que se ponen nerviosas con facilidad puesto que vamos a tener que estar calmados en todo momento, corrigiendo la excitación pero sin proyectar nerviosismo. Hay que tener mucho más tacto.

 Tenemos por un lado a la madre que ha de estar calmada con su bebé en los brazos y por el otro al padre que ha de estar igualmente calmado y con el perro de la correa. El padre es el que ha de acercarse a la madre pero manteniendo en todo momento al perro en calma. De notar algún síntoma de ansiedad hemos de calmar a nuestro amigo reclamándole la atención y mostrándole calma. Todo ha de ser lo más tranquilo posible, ha de ser un momento de relajación.

 Si todo va de forma correcta ahora tendremos juntos a padre, perro, madre y bebé. Lo único que falta es el contacto directo puesto que el bebé se encuentra aún en los brazos de la madre muy por encima de nuestro perro (SI NUESTRO PERRO TIENDE A SALTAR ENCIMA CUANDO NOS VE RECOMIENDO ENCARECIDAMENTE QUE SE LE CORRIJA ESTE COMPORTAMIENTO ANTES DE LA LLEGADA AL MUNDO DEL BEBÉ). Como hemos dicho, este es un momento de relajación, así que cualquier muestra de estrés o conductas ansiosas por parte del perro han de ser solventadas antes de dar un paso más en la presentación.

 El siguiente paso es el de ofrecer a nuestro bebé para que el perro lo reconozca. Es un paso que requiere de muchísima confianza por nuestra parte y a su vez requiere que cumplimentemos correctamente todos los pasos anteriores (como veis le doy muchísima importancia a la calma). En esta parte hemos de acercar CON EXTREMA TRANQUILIDAD pero sin dejar de observar a nuestro amigo canino. Le acercaremos más y más hasta que comience a oler al bebé. Muchos perros huelen efusivamente a los bebés absorbiendo gran cantidad de partículas para reconocerlo mejor. Lo más correcto que podemos hacer en ese caso es marcar unos límites y, cuando se exceda en dicho reconocimiento, le diremos un “Pss, pss, pss” (Sonido idéntico al que realizamos cuando vemos a alguien conocido por la calle y queremos que se voltee para que nos vea) reclamando su atención y diciéndole posteriormente un suave y calmado –Despacito.

 Ya estamos casi terminando la presentación. Hay algunos perros que, después de reconocer olfativamente al bebé, pasan a lamerle suavemente los pies o la carita. Esa conducta no es mala, más bien todo lo contrario. Aún así recomiendo que, de hacerla, sea únicamente en los pies.

 Dejaremos que el perro esté con el bebé el tiempo necesario hasta que le pierda el interés (se marche a oler otras cosas o deje de prestarle atención de cualquier forma). Evidentemente estaremos, como se ha comentado antes, constantemente atentos para marcar los límites que ha de mantener con el bebé. No oler muy fuerte, no hocicarle (golpear la ropita para que desprenda más olor), no subirse, no PONERSE NERVIOSO.

 Una vez pierda el interés es el momento de levantarse y marcharse a casa juntos como una familia felizmente presentada o, de estar en casa, comenzar a realizar tareas cotidianas. Recomiendo que, aun habiendo realizado la más correcta de las presentaciones, no dejemos al perro y al bebé solos en una estancia sin la supervisión de algún familiar.

 Como parte final quiero decir que, como siempre, en este caso y en muchos casos más, todo problema es una clara y manifiesta falta de comunicación entre especies humano/caninas. El perro solo quiere saber qué es lo que llevamos en los brazos y, si mantenemos calma y tranquilidad y tenemos un perro equilibrado, no hay motivo para sea algo negativo. Se le enseña tranquilamente qué es esa “novedad”, se le enseñan los límites que dicha novedad tiene y… se pasa página. Casi siempre complicamos las cosas por ser humanos con mentes complejas, todo es más sencillo de lo que en un principio parece. Una frase que digo bastante a menudo es; –Si le tienes que dar demasiadas vueltas a la cosa para dar una explicación de lo que está sucediendo… es que te estás equivocando, y mucho.-

 Quiero aprovechar para decir que nunca hay justificación para hacer de esto un abandono. Sé que hay gente que ve el momento de tener a un bebé como una incompatibilidad para tener perro. Pensar eso es bastante entristecedor. Siempre hay alguna solución, ya sea haciendo las cosas de forma correcta o pidiendo ayuda de un profesional. Hay dos formas de hacer las cosas, la mala y la correcta. Jamás será correcto abandonar una vida para acoger a otra. Esa no es la educación que hemos de dar a los niños que algún día pueden hacer lo mismo con sus perros e incluso con nosotros mismos. Siempre hay una forma correcta.



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EL JUEGO DE LAS MICCIONES (Tera-Can Pascual Adiestramiento y Educación Canina en Alicante)


Mucha gente me pregunta a menudo sobre las micciones de los perros en lugares que no le están permitidos como en el pasillo de casa, sofás, esquinas de muebles…

 Antes de iniciar ningún acto por nuestra parte para solucionar la problemática hemos de tranquilizarnos, no dejarnos llevar por la impulsividad y estudiar en tema en profundidad. Lo ideal es que transformemos este problema en un juego de inteligencia en el que nuestro rival es nuestro amigo, el perro.

 Antes de iniciar esta partida hemos de prepararnos para tener más probabilidades de ganar haciéndonos unas preguntas:

 - ¿Por qué lo hace?

 El perro orina por diferentes motivos;

Territorialidad: Esta palabra no me gusta mucho usarla puesto que veo que le damos connotaciones incorrectas. Tendemos a asociar territorialidad con dominancia, conquista de territorio, superioridad… en muchos casos no estamos acertados haciendo eso. Muchas veces me encuentro perros que lo único que hacen es acomodar su entorno a su olor, es una forma de sentir seguridad en el hogar, ni mucho menos quieren ponerse a la cabeza de la manada. Haciendo esto lo único que hacen es reconocer donde moran, asociar un sitio a la seguridad y el control para poder descansar tranquilamente en algo que le recuerda a el mismo. Es algo similar a lo que podríamos hacer nosotros si nos vamos un mes a vivir con nuestra tía en una habitación del apartamento que tiene en la playa. Nos sentiremos más a gusto si en dicha habitación colocamos algo que nos recuerde a nuestro hogar o a nosotros mismos para sentirnos más cómodos con el lugar donde descansamos, comemos…

Si tuviéramos un perro que necesita sentirse seguro ya no tendríamos un problema de micciones en lugares inapropiados, tendríamos un problema de inseguridad con un síntoma de micciones. Resulta imprescindible saber reconocer lo que el perro nos comunica para acertar con la terapia puesto que la manera de desarrollarla varía mucho de una problemática a otra.

 Inconformismo: Esta es otra de las causas más comunes de las micciones en el hogar. Suelen manifestarse cuando no estamos en casa o cuando estamos ausentes (dormidos, en el ordenador durante horas, viendo la tele…). El inconformismo se manifiesta por el sentimiento de “revolución” del perro ante la forma en que se está llevando a la manada. De esta forma el perro expresa algún desacuerdo con algo de la rutina diaria que no le satisface o cree que no debería de ser así. Esto podría ser incomprensión sobre lo que queremos enseñarle, forma de corregir inadecuada o incoherente. Esto sería como, por ejemplo, unos días reñirle porque nos salta encima para saludarnos cuando llegamos de trabajar pero en cambio otros días en los que estamos de mejor humor y más animados le permitimos subir encima. El perro realmente no sabrá o le costará mucho diferenciar el porqué de unos días sí y otros no. De esta forma puede que entre (junto a más motivos) en un estado de “revolución”.

 Sentimiento de soledad o aburrimiento: Puede llegarse el caso de que nuestro amigo use la herramienta de las micciones como forma de reclamo de nuestra atención. Esto se puede deber a nuestra forma de corregirle no resulta una consecuencia negativa para él o bien que, tras su valoración, prefiera que le hagas caso, aún de forma negativa, a seguir sintiéndose solo. Esta manifestación es más compleja de lo que parece puesto que puede manifestarse en perros a los que no se les presta mucha atención y la reclaman de esta manera y también en perros con un hiperapego manifiesto (Se les presta excesiva atención) y no tienen recursos, herramientas o habilidades necesarios para enfrentarse a la problemática de sentir que no les prestan atención cuando los dueños hacen algo de forma autónoma.

 Liderazgo: Esta es realmente una de las palabras que menos me gusta usar por el mismo motivo expresado anteriormente, las connotaciones que le damos nosotros, los humanos. En este caso sería la manifestación de que el perro controla el entorno y todo lo que allí reside, personas incluidas. La diferencia con la territorialidad reside en que las micciones tienden a extenderse por lugares que mantienen fuertes olores del resto de los integrantes de la manada. Esto pueden ser, camas de perro, camas de humano, sofás (tanto por encima, como por las esquinas), puertas que dan a las habitaciones donde los propietarios duermen… Aquí el perro comunica que él es el que más control del entorno tiene y que por eso es el responsable del futuro del grupo. Esta conducta suele manifestarse en familias que no saben expresar sus deseos al perro de forma adecuada y, sutilmente, el perro va adquiriendo más y más responsabilidades. También se manifiesta en manadas grandes donde habitan tres o más perros.

 Incontinencia física y psicológica: Estos dos tipos son muy diferentes el uno del otro. Uno sería una incontinencia por causa física y, por ende, problema más veterinario que de un experto en conducta canina. La incontinencia psíquica ya es otra cosa. Esta es la desarrollada por aprendizaje debida a una comunicación excesivamente enérgica, lastimosa, miedosa… por parte del humano hacia alguna conducta manifestada por el perro. Por ejemplo sería el recibimiento excesivamente enérgico a la llegada a casa de algún miembro de la manada, familiar o amigo. El perro aprende que tiene que hacer conductas impulsivas cuando llegan a casa. El exceso de “fiesta”, de mimos, de energía desbocada, hace que nuestro amigo llegue a perder el control de su micción e incluso de su esfínter, teniendo así pérdidas fecales.

 - ¿Estoy dispuesto a jugar hasta el final, aprender a perder y disfrutar de la victoria?

Hemos de tener claro que esto es un juego, un juego de inteligencia. Hemos de tener claro de que podemos y, de hecho, vamos a perder. Resulta imposible ganar desde el principio. Por otro lado, la victoria se ha de disfrutar tanto por satisfacción personal como por premiar a nuestro amigo y disfrutar con el hecho de experimentar un conflicto de intereses, falta de entendimiento… y haber sido capaces de solventar la situación con una buena y sana comunicación entre especies.

 Empieza el juego!!!

 Tenemos dispuestas las fichas, conocemos los más y los menos de nuestro adversario, el conoce los nuestros. Empieza el juego de inteligencia.

 El Tablero: La casa es nuestro escenario, nuestro tablero. Hemos de conocer en profundidad ese entorno y buscar ventajas en el. El olor de las micciones anteriores es un hándicap para los humanos, hemos de eliminar ese hábito de nuestro amigo. Para ello hay productos especializados en las tiendas de artículos para mascotas que nos ayudarán a eliminar la zona de olores. Hemos de saber que ni la lejía ni el amoniaco para eliminar olores va a ayudarnos puesto que la orina no es otra cosa que amoniaco pudiendo causar más necesidad de marcar ese “orín extraño” a nuestro amigo.

 Otra forma añadida para poner el tablero a nuestro favor es la de permitir que la mascota esté por la zona “roja” (de micciones) cuando estemos nosotros cerca y con el control de la zona. De ver que se dispone a orinar actuaremos de inmediato cortándole la intención con un leve “¡No!” y apartándole de la zona. El “¡No!” pretende servir de distractor a la vez que muestra nuestro desacuerdo con su acción pero NUNCA ha de ser violento ni con el fin de atemorizar, su fin no es ese. No intentaremos explicar verbalmente nada a nuestro amigo puesto que no lo va a comprender, simplemente haremos lo anterior las veces que sea necesario. De repetirse muchas veces lo mejor que podemos hacer es sacar al perro a la calle, aunque no sea su hora, para que descargue en una zona permitida y premiarle por su buen hacer.

Cuando necesitemos abandonar la casa y, a sabiendas que el perro va a orinar SEGURO en alguna zona no permitida, llevaremos a este a una estancia libre de olores con su camita y sus juguetes. Esto pretende romper la rutina del perro, descolocarle. Introducimos un cambio de rutina en el que tenemos un margen de tiempo limitado hasta que vuelva a orinar, esta vez en la estancia nueva. Por ello debemos hacer todo de la manera más correcta que podamos.

 Saber perder:

Una vez empiece la partida hemos de tener claro, como hemos visto anteriormente, de que vamos a perder. Esto quiere decir que si llegamos a casa y vemos una mancha de orina en el suelo… ¡hemos perdido! No podemos regañar al perro puesto que no va a entender correctamente lo que le queremos transmitir y lo único que va a causar es una pérdida de confianza de nuestro perro. El “timing” es fundamental para afrontar este “juego”. El Timing es el abanico de tiempo que tenemos entre que el perro realiza una acción y su asociación con un estímulo. Estudios dicen que son de 6 a 12 segundos desde que deja de realizar la acción. Lo mejor es realizar la asociación mientras el perro realiza la acción, a tiempo real. Lo único que podemos hacer en el caso de llegar a casa y ver la orina es limpiar la superficie lo mejor que podamos.

 La Estrategia:

Estando en casa podemos plantearnos diversas estrategias. Unas ya las hemos comentado. Algo que yo suelo recomendar es buscar un día libre. En ese día nos encerraremos en el salón de casa para ver películas, jugar a juegos de mesa, leer libros… todo en el salón y en compañía de nuestro amigo.

 Durante ese día estaremos pendientes de nuestro perro para ver cuando tiene intención de orinar y cortarlo de forma correcta. Es fundamental que el perro se equivoque en nuestra presencia para así poder mandarle el mensaje de desacuerdo. Después de corregirle dos o tres veces lo sacaremos a la calle, sea la hora que sea, para que pueda hacerlo en la zona correcta y pueda recibir sus elogios. Pasaremos todo el día así. A la noche el perro dormirá en una zona libre de olores de micciones y de esta forma tendremos un día en el que hemos ganado. Poco a poco el perro comprenderá y se establecerá una rutina positiva.

 Conocer al contrincante, conocer el escenario, trazar una estrategia… todo a nuestro favor. Hacer las cosas con tranquilidad e inteligencia hará que esta partida sea de lo más positiva para nuestro perro. Pretendemos educar, no tiranizar, ni hacer que el perro tema consecuencias dolosas. Paciencia, calma e inteligencia. ¡¡¡Os deseo una muy buena partida!!!




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